domingo, 12 de julio de 2015

Cultura: diversidad y convergencia

En el campo educativo, la diversidad cultural que se produce es más notoria cuando las instituciones no encuentran un hilo conductor, cuando las mismas desbordan por los efectos que conlleva la perforación de sus aulas ante la propagación de diferentes formas de hacer cultura de sus protagonistas.
Partiendo de la base de que toda persona transforma su entorno hacia un nuevo horizonte y que las condiciones en las cuales van fortaleciendo esa autonomía y, en muchos casos, produce resistencia a las nuevas configuraciones que se van haciendo dentro de las instituciones educativas y sobre todo en las aulas, lugar predominante y preponderante en donde confluyen y se van formando nuevos lazos territoriales educativos.
Tomo la siguiente situación para analizar:
Un grupo de alumnos de 4to. Año quedan en el aula en un recreo de 10 minutos poniendo  música de sus celulares bailando “reggetón” y haciendo el famoso “perreo” entre ellos, lo cual produce el amontonamiento de las sillas, bancos, la rotura de una banquilla, papeles desparramados, escrituras de todo tipo en el pizarrón, desorden en general…. La “fiesta” sigue hasta finalizado el recreo, en donde de ordena el aula, se juntan los papeles, los bancos y mesas en sus lugares, el pizarrón limpio y la banquilla queda en el fondo, lugar donde no tiene ningún uso áulico. A ésto se le suman unos 10 minutos más por la ausencia del preceptor y el profesor a cargo del aula.
Ningún preceptor vio nada en ese recreo que pareció una eternidad para los pibes. Nadie escuchó la música y el aula queda a más de media cuadra en donde se encuentran los preceptores, profesores y directivos.
Alguien sube el video en un grupo de “wasap” y se van propagando como virus informático entre los celulares hasta que llega a los profesores quienes ponen el grito en el cielo pidiendo severas sanciones a sus participantes. “Hay que llamar a los padres de estos pibes para que vean el video y sepan qué clase de hijos tienen. Qué se aplique el acuerdo escolar de convivencia”, esgrime una profesora de Inglés. “Darles tareas comunitarias dentro de la institución, dejarlos al límite de faltas y no cubrir las horas libres es el mejor castigo”, increpa el profe de Matemática. “Estos desvanes no enseñamos aquí. Seguro en la calle hacen lo mismo, es una mala imagen para la escuela!!”, continua el mismo docente.

Haciendo un análisis “superficial”  de la situación se nota por un lado un modo de hacer de su tiempo libre de los pibes que interpela con la imagen tajante de los profesores. El choque generacional hace que los docentes desaprueben la forma de utilizar el tiempo libre de los pibes en los recreos y que esas formas deben estar estipuladas en alguna actividad más dispersiva, en vez de unir en el mismo baile a un grupo de pibes con las mismas características.  Ante el no acatamiento de la norma se supone una sanción.
Analizando un poco más a fondo la situación, que no resulta tan compleja como se plantea. Es la forma en la cual los adolescentes habitan ese espacio escolar y ese espacio de ocio, el cual se le fue otorgado. La forma irrumpe a la norma. Y es esa “forma” la que produce ruido docente, la molestia y el rechazo a la cultura juvenil.
Al alterarse el mapa normativo del aula-escuela, produce fricciones entre lo instituido y lo instituyente. ¿Es acaso el “reggetón” el baile de moda juvenil el cual produce malestar docente, o es la “forma” de manifestarse de los adolescentes la que hace mella y quiebra el orden institucional establecido?. Pasar del orden al desorden y luego al ordenamiento de la misma situación. Es esa la paradoja docente en donde la cultura establece su ritmo y forma de manifestarse. Es volver a una institución  normatizada y fomateada según las modas de los adultos la que trata de moldear el espacio-recreo de los adolescentes, ése espacio en donde los pibes hace uno de la escuela de la forma no tradicional, es ahí donde se mezclan y forman lazos, se crean nuevas subculturas, se transforma y re adecuan modos de hacer. Se transgreden normatizaciones establecidas y cada pibe muestra su subjetividad.
No es que la actividad escolar, o la enseñanza o modos de hacer escuela que se realiza en la institución queda trucada o queda marcada en ese acto de esparcimiento educativo. El sentido de la escuela y el sentido de “ser”  y habitar la escuela no constituyen dos pilares diferentes, sino que se complementan. ¿Se apropian menos o más si se baila reggetón  en el recreo?... En este caso concreto se afianzan relaciones de confianzas, relaciones de grupo, etc. ¿Y si en vez de “vigilar y castigar”  inventamos nuevos modos de hacer los recreos invitando a ese curso a colocar música en el patio para distender esos cuerpos, para desarmar la estructura formal áulica?
Mirar la escuela a través de los lentes de la cultura escolar  (Vidal,D) permite ampliar nuestro campo visual de cómo funciona internamente la institución, nos permite también recobrar la mirada sobre cómo funciona la cultura escolar dentro de la misma. El prisma con el cual se mira cambia de color, y en con ése color por el cual se la mira en donde se descubre nuevas potencialidades, es ahí en la cual el acto educativo pone su objetivo. No perdamos la mirada sobre lo que sucede dentro de nuestras aulas, despojándonos de falsos mitos, es sólo de esa manera en donde tejeremos nuevos y fuertes lazos/entramados educativos. La territorialización del espacio compartido por los pibes no está sujeta a alguna norma, es el propio territorio y sus sujetos los que van definiendo los modos de habitarlo.

Bibliografías consultadas:
-       Vidal, D.G. (2007) “Culturas Escolares”
-       Trilla, Jaume (2009) “Ensayo sobre la escuela. El espacio social  y material de la escuela “.
-       Michael Foucault, (1975) “Vigilar y castigar”.


domingo, 16 de noviembre de 2014

El dilema de la alfabetización

La problemática que atraviesa la escuela hoy, en relación a la enseñanza de la lectura y escritura, merece especial atención y reflexión  por parte de las instituciones educativas. Establecer acciones para construir una propuesta diferente, debatir desde la realidad tratando de establecer acciones para construir una alternativa que busque evitar el abandono, inacceso, repitencia,  fracaso escolar, etc. Claro está que Alfabetización es un derecho, que es necesario garantizarlo no sólo desde la normativa, sino con mayor presupuesto en educación, inversión y perfeccionamiento gratuito, continuo, sistemático, universal y en servicio. Y por otro lado, la buena predisposición, responsabilidad y apertura que cada docente debe tener ante el acto educativo.

La educación en estos tiempos de cambios profundos atraviesa  por diversos procesos de reestructuración que abarca diferentes aristas. La enseñanza de la lectura y escritura merece una nota destacada de atención y reflexión por parte de todos los actores del proceso educativo, desde las prácticas educativas, pasando por las formas didácticas-pedagógicas en donde se lleva a cabo el proceso.

Para acercar una aproximación y plantear nuevos modos de hacer, estableciendo acciones entramadas para construir puentes y alternativas en busca de mitigar los efectos adversos que produce el fracaso escolar (sea repitencia y/o abandono estudiantil),  en donde los actores principales de las instituciones educativas proponen formas de  hacer para garantizar los principios fundamentales de la ley educativa que propone recorridos, acceso y permanencia dentro del derecho fundamental de todos los adolescentes de una educación igualitaria y de calidad.

 El término alfabetización ha evolucionado a través del tiempo debido a que  los alcances de lo que implica estar alfabetizado se modifican en función de los  cambios en las distintas sociedades (políticos, sociales, culturales e ideológicos, entre otros). 
Si tomamos el  término alfabetización en sentido específico nos referimos que es un proceso de naturaleza lingüístico que consiste en el aprendizaje de una lengua escrita. Éste aprendizaje implica el desarrollo de procesos cognitivos de lectura y escritura y de prácticas culturales muy específicos, los cuales necesitan ser enseñados. En éste proyecto pretendemos generar instancias de reflexión y construcción de nuevos caminos para abordar la  alfabetización  como un trabajo conjunto institucionalmente que atienda la articulación y la  coherencia entre los espacios curriculares y las acciones.

Ofrecer un espacio para repensar las estrategias pedagógicas que permitan abordar la alfabetización en un contexto socio cultural complejo,” donde la pluralidad es  un valor que reconoce la diversidad de aportes que implica la concurrencia de distintas perspectivas culturales, y en ese sentido no es simplemente cómo hacemos para que los chicos estén todo el tiempo en la escuela, completen niveles educativos y aprendan, sino también cómo revisamos la propuesta formativa, de manera  tal que los prepare para vivir en sociedades que son mucho más complejas que aquéllas en las cuales surgió la escuela y donde la pluralidad de perspectivas, la pluralidad cultural, aparece como una riqueza reconocida”.

Recuperar la autoridad pedagógica, es decir que el docente tome decisión sobre el currículum escolar a su cargo, apropiándoselo para generar procesos y formas de trabajo dirigidos a auto-revisar lo que se hace, repensar lo que se podría cambiar y consensuar nuevos planes de acción que brinden mejores experiencias de enseñanza –aprendizaje, que contemplen los diferentes indicadores de las trayectorias escolares interrumpidas.
Pensar juntos la enseñanza como proceso  cíclico de investigación, de planificación, puesta en práctica y evaluación, abordando la pertinencia y la efectivización de la normativa para favorecer que las trayectorias escolares sean cada vez más continuas y completas.


viernes, 29 de agosto de 2014

¿Por qué la escuela no puede cambiar?

El mal central de la escuela es su anacronismo y su incapacidad de cambiar, que la condena a una reproducción degrada de lo que alguna vez fue. De modo que el desafío en educación no es retornar, no es disciplinar, tampoco refundar, sino iniciar un camino de transformación que nos ponga de nuevo en la senda de la construcción de una buena escuela que debe ser diferente a la de la primera mitad del siglo XX.
Sin pretender tener todas las respuestas, porque nadie las tiene hoy, propongo con modestia, pero con absoluto convencimiento, los siguientes ítems.
1- La educación es una llave demasiado valiosa para nuestro futuro como para que resulte del mezquino tironeo entre los gobiernos y los sindicatos. Es necesario que las decisiones se funden en consensos políticos amplios. No estoy haciendo referencia a vagos e imprecisos acuerdos pre-electorales sobre esta o aquella política, sino a un compromiso que garantice la implementación futura de una metodología para la toma de decisiones, con la consiguiente construcción institucional, que efectivice la incorporación de las principales fuerzas políticas al proceso decisorio.
2- Es imprescindible valorizar la capacidad técnica de los órganos de gobierno del sistema. Necesitamos un ministerio capaz de producir estadísticas, evaluaciones, investigaciones serias para ponerlas a disposición de todos aquellos que lo requieran.
Un órgano capaz de articular los recursos materiales y simbólicos disponibles en el país para pensar, inventar e implementar alternativas educativas en un momento en que la escuela tradicional presenta evidentes limitaciones para dar respuesta a las complejas demandas de la sociedad contemporánea.
No es la militancia ni la afiliación gremial el criterio de selección que garantiza la solvencia que se requiere para gestionar y gobernar el sistema educativo.
3- Por otra parte, es necesario generar otras condiciones en las escuelas para que puedan conformarse equipos de trabajo. No hay ninguna posibilidad de recuperar la calidad de los procesos de aprendizaje con docentes taxis en la escuela secundaria o con doble turno en las escuelas primarias.
El desgano, la inconformidad, el ausentismo, la irrelevancia de la acción pedagógica está asociada a la saturación que genera el actual modo de trabajo.
4- Lo más complejo es avanzar en el cambio de la concepción de aprendizaje y evaluación que impera en nuestras escuelas.
Nuestros alumnos no sólo saben poco sino que lo que saben no es lo que requiere la sociedad contemporánea.
La escuela sigue pensando que saber es repetir contenidos y resulta que lo que se necesita es desarrollar la capacidad de resolver, articular, analizar y extrapolar. Este es el corazón del cambio.
Para esto hay que intervenir en la formación y capacitación docente de una manera más decidida y creativa de lo que hemos hecho hasta ahora, redefinir la propuesta pedagógica y la evaluación con esta orientación y, lo más difícil, generar una tecnología de instalación en la escuela.
Transformar la educación es un proceso complejo que requiere considerables esfuerzos políticos, técnicos y económicos. Desconfiemos de las soluciones fáciles, baratas y rápidas.

Fuente: clarin.com